"Cuando quieres algo, todo el Universo conspira para que realices tu deseo."
El Alquimista, Paulo Coelho

viernes, 17 de septiembre de 2010

Jack y Wendy

Historia que me dio un premio en 4º de eso. Ahi va:

Eran las siete y media de la tarde del 28 de marzo de 1889. Era un tarde fría, lluviosa y oscura. A pesar de estar invitado a una cena, Jack, estaba durmiendo en su butaca al acogedor calor que el fuego que ardía suave y silenciosamente en la chimenea.
 Jack era un hombre influyente en la sociedad, soltero y muy rico. Era alto, rígido, moreno y tenía la piel suave. También era un poco serio pero le gustaba hablar.
 La familia Mc Gregor era la familia más numerosa de todo el pueblo. Era una familia también muy rica y  vivía en las afueras del pueblo en una gran mansión. Esta familia era la que había invitado, entre otras personas, a Jack.
Jack despertó de un sobresalto a las ocho menos tres minutos y se preparó rápidamente para salir en diligencia o andando hacia la casa de los Mc Gregor.
Cogió un paraguas, una cajita negra aterciopelada y salió afuera. Cerró la puerta y se paró unos segundos antes de bajar por las escaleras de entrada. Abrió el paraguas y se adentró en la infernal lluvia.
Jack pasó por una tienda de chocolates y compró una caja de bombones. Pagó lo que debía y siguió andando calle arriba. Como aumentó la lluvia Jack paró hasta encontrar una diligencia. Subió en una y le dijo al cochero adonde iba. Al dejar la calle del ayuntamiento vio una casa grande lujosa y con unos grandes ventanales iluminados por la luz que salía del interior. Era la casa de los Mc Gregor.  
Bajó de la diligencia, pagó y subió los escalones de entrada de la casa de los Mc Gregor. Llamó a la puerta y una joven chica de unos veinte años abrió la puerta. Jack se puso colorado, pues Wendy, la hija mayor del matrimonio Mc Gregor, era la chica que Jack quería como esposa.
Con un soso y un poco triste saludo y un beso en cada mejilla, se saludaron. Dentro



había ya algunos invitados tomando unos aperitivos que varios sirvientes vestidos con un traje negro y una camisa blanca repartían en bandejas doradas.
Helen, la señora Mc Gregor, iba hablando y saludando con los invitados recién llegados. Conversaban alegremente entre risas y comentarios graciosos. Al ver a Jack se acercó a él. Lo saludó y estuvieron hablando.
Poco a poco fueron llegando más invitados a la gran mansión. Cuando ya estuvieron todos sin los abrigos y reunidos, un sirviente, con un agudo tintineo de una campanilla los llamó, indicando que la cena estaba lista:
-La cena, está servida-dijo con un acento francés y muy serio.
Estuvieron cenando durante una hora y media, poco más o menos. La cena constaba de un primer plato: ensalada con caviar; un segundo plato: sopa de verduras con conejo; un tercero: cochinillo al horno; y un dulce y delicioso postre: tarta de arándanos. Jack estaba lleno, pues él nunca había comido tanto en una cena.
Después de la cena, ya había parado de llover. George, el señor Mc Gregor, anunció a todos que se pusieran con sus parejas para bailar. Jack y Wendy se pusieron juntos y al pasar un rato, ya cansados, salieron a un balcón, lleno de plantas y flores en macetas de barro. Estuvieron un momento mirando las estrellas mientras todos los que estaban dentro bailaban.
Hablaron sin saber bien qué decir. Jack , cansado de no resolver nada, se arrodilló ante Wendy, sacó la cajita negra aterciopelada y se la entregó. Ésta la abrió y Jack le dijo:
-Wendy, ¿quieres casarte conmigo?-dijo en un tono romántico.
 La chica miró el anillo, luego miró a Jack, le había pedido matrimonio, entonces muy suavemente y pensando bien en lo que iba a decir dijo:
-Sí, quiero
Se besaron y anunciaron la gran noticia en el salón. Al enterarse, la señora Mc Gregor se puso muy contenta y corriendo abrazó a los novios. Jack volvió a su casa muy contento. Había empezado otra vez a llover, pero a Jack le daba igual la lluvia, lo único que le importaba era ella, Wendy.
Al volver a su casa por la calle Mayor, Jack oyó un grito y un golpe. En la oscuridad pudo ver una silueta de un hombre con capa y un sombrero de copa que salía corriendo para que nadie lo viera. Jack empezó a correr y vio a una mujer tirada en el suelo con un charco de sangre y en el pecho, unas puñaladas.
Jack corrió a la Taberna y lo anunció. Al poco tiempo la policía ya había llegado al lugar y se habían llevado el cuerpo.
Uno de los sospechosos era Finn Finnigan, un señor de alta edad que sufría problemas mentales.
Al día siguiente se registró la casa del sospechoso y, al descubrir un puñal ensangrentado y al señor Finnigan sentado en el suelo en un rincón, descubrieron al asesino. Lo llevaron a comisaría y después a un hospital psiquiátrico de Londres. Jack estaba asustado, y al mediodía fue a la casa de los Mc Gregor:
-¡Eso es terrible! La señora Alice, ¡tan joven!-se lamentaba Helen.
-Suerte que se ha encontrado al culpable-dijo George.
-Ahora, de lo que hay que preocuparse es de la boda-anunció Helen
Un mes y dos días después, habían empezado los preparativos para la gran celebración.


La familia Mc Gregor quería celebrar la boda en los jardines de la casa y así fue, hablaron con el sacerdote y éste no se opuso. Wendy había comprado un precioso traje de novia y Jack, un traje elegante.
Había mucha gente presente, familiares, amigos. Jack esperaba a que su prometida comenzara la marcha nupcial, él no la había visto desde hacía una semana.
Empezó la música y la gente miró hacia atrás para ver a la novia. Jack estaba asombrado de la belleza que había ante sus ojos, no reconocía a Wendy bajo aquel traje.
-Sí, quiero.
-Puedes besar a la novia.
Y tras estas palabras, Jack y Wendy eran marido y mujer. El señor y la señora Mc Gregor se abrazaron, y todos los hermanos de Wendy empezaron a aplaudir, y tras ellos, todos los demás invitados.
Todos comieron y vivieron felices.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Lampara

Pues como abro blog, os enseño una lampara que me hice yo con un huevo de avestruz.

Espero que os guste