"Cuando quieres algo, todo el Universo conspira para que realices tu deseo."
El Alquimista, Paulo Coelho

domingo, 11 de diciembre de 2011

Noche tormentosa

Abrió los ojos sobresaltada y se incorporó en la cama. Un relámpago iluminó la habitación unos segundos. El viento golpeaba la ventana y la lluvia caía con fuerza. Sus cabellos caían sobre sus hombros. Las gotas de sudor corrian por su frente. Su respiración era entrecortada. Otro rayo quebró el cielo en la noche. Su querida gata saltó a la cama y se acomodó en el edredón.

Se puso la bata y las zapatillas precipitadamente. Salió de las sábanas con rapidez y cruzó la puerta de la habitación corriendo. Atravesó el pasillo en la oscuridad. Otro relámpago iluminó la estancia. La madera del suelo crujía bajo sus pies. Se detuvo. Subió su mirada. Tiró de un cordel que colgaba del techo y una escalerilla se extendió frente a sí. Se ató la bata y empezó a subir los peldaños.

Encendió una vela con una cerilla. Esperó hasta que sus pupilas se acomodaron a la tenue luz. Con dificultad fue caminando por el desván. Las telarañas se pegaban a su pelo. Se oía en algún lugar el sonido de una gota de agua cayendo rítmicamente. Llegó por fin a un bulto tapado con una sábana. Retiró con cautela el tejido y dejó al descubierto un viejo baúl. Agarró una llave que llevaba colgada al cuello y la introdujo en la cerradura del baúl.

El candado se abrió. Se le aceleró el pulso. Sus manos empezaron a temblar. Abrió el baúl. Un olor insoportable inundó la habitación.

Allí estaba. El tiempo causaba estragos en el corazón de su marido muerto.

Por Jesús González Cuartero

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