El niño se detuvo ante aquel escaparate. Allí vio algo que le llamó la atención.
Medíría alrededor de un metro veinte. Tenía el pelo castaño oscuro y un tirabuzón se le hacía en el flequillo. Sus ojos color avellana dejaban ver la alegría e inocencia de aquel chico. Tendría seis o siete años, ocho como mucho.
- ¡Papá!- llamó el niño
Su padre se dio la vuelta y entonces se dio cuenta de que se había retrasado.
-¿Qué haces allí?- preguntó- Vamos, que se hace tarde- añadió mientras volvía a recoger al chico.
-Papá, ya se como quiero ser de mayor, mira- dijo señalando a un objeto en aquella tienda.
El padre se acercó y observó con atención lo que señalaba su hijo. Observó en aquel espejo el reflejo del niño, sonriendo y señalando a sí mismo.
-Seguro que lo conseguirás, y yo estaré a tu lado para ayudarte a serlo. Vamos- dijo sonriendo- se nos hace tarde.
Entonces, padre e hijo se cogieron de la mano, y siguieron su camino. Poco a poco anochecía sobre la ciudad.
Por Jesús González Cuartero.
"Cuando quieres algo, todo el Universo conspira para que realices tu deseo."
El Alquimista, Paulo Coelho
sábado, 14 de abril de 2012
domingo, 8 de abril de 2012
Soledad
"A día de hoy, aún se me acelera el corazón. Y es que parece que a pesar de todas las tormentas y tempestades, aún no has desaparecido del todo."
Dejó la servilleta de papel escrita sobre la mesa, con la esperanza de que el destinatario de aquellas palabras la encontrara.
Por Jesús González Cuartero
Dejó la servilleta de papel escrita sobre la mesa, con la esperanza de que el destinatario de aquellas palabras la encontrara.
Por Jesús González Cuartero
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