"A día de hoy, aún se me acelera el corazón. Y es que parece que a pesar de todas las tormentas y tempestades, aún no has desaparecido del todo."
Dejó la servilleta de papel escrita sobre la mesa, con la esperanza de que el destinatario de aquellas palabras la encontrara.
Por Jesús González Cuartero
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