"Cuando quieres algo, todo el Universo conspira para que realices tu deseo."
El Alquimista, Paulo Coelho

sábado, 11 de agosto de 2012

Crisel

Apareció la primera estrella de la noche que poco a poco dio paso a todas las demás. Poco a poco, el cielo comenzó a ponerse grisáceo y cayeron los primeros copos de nieve. La noche era muy fría.
Unos pasos se oían a toda prisa corriendo por la calle, directo a las puertas del castillo. Allí, en torno a algo tumbado en el suelo, empezaba a acumularse gente.
Pasó entre todos ellos abriéndose paso a codazos y empujones. Ahí estaba, tirado en el suelo. Con una de sus manos, agarraba la flecha que lo había atravesado.
Lo vio en aquel estado y se tapó la boca con una mano. Con todo el valor que pudo, se puso de rodillas junto a él y le acarició con suavidad una mejilla.
El chico abrió los ojos con lentitud.
-Eh, eh- dijo ella con suavidad mientras él acercó una mano a su mejilla, por la que caía una lágrima.-Ya estoy aquí.
-Hola- contestó con una pequeña sonrisa en los labios- creo que me han acertado con una flecha.
-No te preocupes, te pondrás bien- dijo al tiempo que agarraba su mano.
-No, sabes que aquí acaba- comenzó a toser.- Te quiero- dijo con un hilo de voz.
Las lágrimas empezaron a deslizarse por ambas mejillas.
-Te amo- contestó ella.
Acercó sus labios a los de él y le dio el último beso.
La nieve comenzó a caer un poco más fuerte.
Allí, bajo las puertas del Castillo Crisel y arropados por un grupo de arqueros y algunos habitantes de la ciudadela, ambos enamorados se dijeron adiós para siempre.

Por Jesús González Cuartero.

No hay comentarios:

Publicar un comentario