"Cuando quieres algo, todo el Universo conspira para que realices tu deseo."
El Alquimista, Paulo Coelho

jueves, 20 de septiembre de 2012

Final sin comienzo.

El coche se detuvo en la calzada. El ruido del motor cesó de repente. Fuera, en la calle, las farolas alumbraban la oscuridad. De las casas de ambos lados salían tenues y cálidas luces. Se quedó mirando un momento por su ventanilla hasta que rompió el silencio.
-Entonces,- me dijo con lentitud- aquí acaba todo.- Empezó a temblarle la voz.- No hemos llegado a tener nada, pero, aquí acaba todo.
Asentí en silencio, con un tremendo sentimiento de culpa.
-¿Puedo al menos despedirme?- preguntó. Las lágrimas empezaron a acumularse en sus ojos, tan oscuros como la noche que había ese día.
No le dí tiempo a reaccionar, porque me acerqué y le di un beso. Sus lágrimas cayeron por las mejillas hasta llegar a nuestros labios.
Recuerdo sus manos por detrás de mi cabeza acariciándome el pelo y el cuello.
Cuando terminó, abrió la puerta del coche y salió a la peatonal.
Me costó mucho arrancar el coche.
La visión de verle alejándose con las manos en los bolsillos del abrigo y la cabeza gacha en aquella noche tan oscura y fría aún me atormenta algunas noches.


Por Jesús González Cuartero.

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