"Cuando quieres algo, todo el Universo conspira para que realices tu deseo."
El Alquimista, Paulo Coelho

domingo, 9 de diciembre de 2012

Velada

Abro los ojos de repente, la luz de los primeros rayos del sol penetra en mis pupilas. Hago memoria de donde estoy. Estas no son mis sábanas. Esta no es mi cama. Me doy la vuelta en el colchón y recuerdo que esta no es mi habitación.
Miro hacia mi derecha y ahí estas, durmiendo. Los ojos cerrados. La cabeza despeinada. Una media sonrisa en la boca.
Salgo con sigilo de debajo del nórdico blanco, en esta habitación, todo es de color camel tostado y blanco. Entro en el baño y me aseo como puedo sin hacer mucho ruido. Me lavo la cara, me peino un poco y salgo en busca de mi ropa. "No consigo encontrar mi camiseta, me llevaré la tuya, lo siento." Dejo la nota en el lado de la almohada en el que he dormido toda la noche y me calzo.
Con el mismo silencio, te doy un último beso. Has notado el contacto y te has removido un poco, así que decido que ya es hora de que me vaya.
Me acerco a la puerta de la habitación, te miro por última vez y desaparezco en el pasillo. Al lado de cada puerta hay un número escrito en letra.
Recuerdo cada detalle de esta noche. Una velada casi planificada, por lo cual, debo darte las gracias. Pero no sé tu nombre y tú no sabes el mío.
El ascensor llega a mi encuentro. Pulso el botón de la planta baja, automáticamente se cierran las puertas y el ascensor comienza su descenso. Llego a la recepción y abandono el hotel. El sol y la brisa de la mañana rozan mi cara. Tomo aire profundamente. Miro hacia la ventana de nuestra habitación.
Supongo que seguirás en la cama soñando. No sabemos si volveremos a encontrarnos o no.


Por Jesús González Cuartero.