Nunca supo dónde llevaba el
agujero y aún así saltó al abismo, porque una vez le enseñaron que siempre se
arrepentiría de las cosas que no hiciese.
Llegó al fondo mucho antes de lo
esperado y se dio cuenta de que en aquel lugar no había nada que encontrar.
Decidió salir de la
oscuridad y guardar aquel recuerdo no como otro fracaso, sino como una
experiencia más que cada vez lo acercaba más al abismo correcto.
Por Jesús González Cuartero
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