Entre toda la gente, puedo hacer algún gesto sutil, algo simple, una sonrisa, un guiño, un algo, no sé. Algo que cuando veas me reconozcas, y sonrías.
El destino es tan caprichoso que mientras iba sumido en mis fantasías, nos hemos cruzado.
Ni guiños ni sonrisas, el corazón me ha dado un vuelco y los nervios han aflorado en el estómago.
Aunque no lo creas, tengo más vergüenza que tú, y mientras decidía si me daba la vuelta a buscarte, ya se ha hecho tarde.
Has desaparecido entre la gente.
Por Jesús González Cuartero
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