Ya empieza a caminar gente por el pasillo. El avión habia aterrizado unos minutos antes.
Esperaba con los nervios a flor de piel, mirando a todas las caras que giraban la esquina por la pasarela.
Y entonces allí apareció. Los mismos ojos, la misma sonrisa. Unas lagrimas cayeron por sus mejillas. Era tal y como recordaba.
Tiraba de una pequeña maleta. Cuando se dio cuenta, empezó a caminar mas rápido. Llevaban tanto tiempo sin verse.
Corrieron para encontrarse y se fundieron en un abrazo. No hizo falta nada mas. Un abrazo fuerte, cálido, acompañado de sonrisas, alguna que otra lágrima, algún beso desapercibido y muchas palabras susurradas.
-Te he echado mucho de menos.
-Yo también, me he acordado cada día de ti- se miraron a los ojos, unos de color avellana, los otros grises.
Sonrieron otra vez, y se dieron otro beso.
-Nunca te dejaré ir.
Por Jesús González Cuartero
No hay comentarios:
Publicar un comentario