Anoche recordé tu olor. El aroma de tu piel estaba impregnado en la almohada. Sin poder evitarlo acerqué mi nariz e inspiré con fuerza. Mi espalda se arqueó y mis piernas se flexionaron. Una descarga recorrió mi columna y un extraño placer me reconfortó.
Recuerdos desbordaron entonces mi mente y ahí me di cuenta que quiero que seas feliz. Y por ello no habrá despedida, pues a estas alturas solamente conseguiré herirte. Simplemente me apartaré, no estorbaré. Estaré de manera invisible, casi inapreciable. No faltará ninguna palabra amable, ninguna respuesta grata, ningún mensaje sincero. Pero ya no será igual que antes.
No te costará adaptarte, llevas así un tiempo y lo sabes, pero ahora también tomaré parte en este triste juego.
Sin derramar una sola lágrima.
"Palabras, que anuncian las despedidas anticipadas"
Howl
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