"Cuando quieres algo, todo el Universo conspira para que realices tu deseo."
El Alquimista, Paulo Coelho

martes, 10 de abril de 2018

Cuando llegue mañana


Siento la presión en el pecho. Sé que el corazón sigue latiendo, pero lo hace en un agujero donde hace unos meses encendiste una luz.
Siento los ojos llenos de lágrimas. Quieren salir con la fuerza del mar, pero sólo lo consiguen en momentos de debilidad, cuando mi mente no está ocupada y vuelve volando sin pensar a ti.
Siento que tomaste una mala decisión, y siento que no fui lo suficientemente fuerte para enseñarte que quería hacerte feliz.
Y siento que ahora es demasiado tarde y que, si por mí hubiera sido, cada 8 de abril sería una fecha que señalar en el calendario.

Cuando llegue mañana nos daremos cuenta de que los dos hemos perdido.
Que cuando llegue mañana echarás de menos cómo me brillaban los ojos cada vez que me mirabas.
Puede que cuando llegue mañana sea demasiado tarde. O puede que no.

Lo descubriremos cuando llegue mañana.

sábado, 24 de marzo de 2018

Valiente

Te propongo un juego. Podemos ganar o perder. Ganar mucho, o perder mucho más. Juguemos a ser valientes. A mí me toca ser valiente con el tiempo y el espacio. A ti te toca ser valiente con el riesgo. Parece fácil, ¿verdad? Es sencillo. En mi turno la valentía se medirá en paciencia y en distancia, pero distancia corta, por favor. Me gusta jugar con sutileza, pero con gestos visibles. En el tuyo se considerará valiente todo aquello que salga de repente. 
El comienzo del juego es sencillo y como digo lo único que tenemos que hacer es ser valientes y dejarnos llevar. A medida que se va avanzando en el juego, las reglas van desapareciendo pero aparecen los retos. 
Te reto a un beso, a un susurro en la oreja y a una caricia en la espalda. Te reto a un plan inesperado, a una rosa roja. Te reto a perdernos en las sábanas, a un viaje inesperado y a una visita sorpresa. A un "te recojo al salir", "qué bien te queda esa camisa" o "estás muy guapo esta noche". A una patada bajo la mesa, a cogernos de la mano por la calle, a bailar bajo la lluvia y a correr en la playa. El juego de los valientes llega hasta donde queramos pero se gana mientras se juega. Yo gano contigo y tú ganas conmigo. A mí el juego me parece interesante. Hay casillas buenas y casillas malas. Pero nada que no se pueda superar, es un juego, recuerda.

Y si solo se gana, preguntarás que quién pierde. Pues se pierde en la despedida. Yo pierdo sin ti y tú pierdes sin mí. Se pierde mucho. Perdemos mucho si nos dejamos vencer por la cobardía.

Como no quiero ser un cobarde y perder, no pretendo despedirme, así que ¿quieres ser valiente conmigo?

domingo, 25 de febrero de 2018

Tres segundos

Hace frío pero la calle está llena de gente paseando. En la oscuridad de la noche bañada por la luz de las farolas se ve el vapor de las bocas respirando. Bufandas al aire, manos en los bolsillos y manos,  cogidas a otras manos.

Una mirada helada a través de unas gafas de color marrón se detiene en la mía. Unos ojos grises que me envuelven y revuelven mi mente inmersa en alguna canción de mis auriculares. 
Todo se detiene. Siento que la música se apaga y la gente a mi alrededor desaparece. 
A medida que nos vamos acercando tus ojos comienzan a bajar mientras los míos suben, como si fuese imposible dejar de mirarnos. Algo nos hace imposible evitarnos la mirada. Pasas a mi lado y nuestras pupilas siguen mirándose.

Nos cruzamos. No quiero darme la vuelta para seguir mirándote. Pero lo hago. A los tres segundos. Me giro. Pero ha sido demasiado tarde porque en vez de volver a ver ese tono gris a través de las gafas color marrón, lo único que veo es cómo vuelves a girar la cabeza hacia delante.

Porque tú sí diste la vuelta a tiempo.

martes, 23 de enero de 2018

Otoño

Llegó el otoño.

Llegó el otoño formando una alfombra ocre en las aceras.
El frío helado llegó para congelarlo todo. Y congeló todo menos tu mirada. 
Tu mirada cálida que me hipnotiza, me hunde en el mar como un remolino e ilumina el fondo como una hoguera.

Llegó el otoño.

Y nos pilló abrazados
Y pilló a mis pestañas enredadas en tus pestañas.
A mis labios fundidos con tus labios. 
Y nos pilló a ti y a mí perdidos en mis sábanas.