"Cuando quieres algo, todo el Universo conspira para que realices tu deseo."
El Alquimista, Paulo Coelho

viernes, 25 de septiembre de 2020

Mi voz

Quédate. Quédate así como estás. Déjame seguir acariciando la piel que me hace tiritar. 

-Estoy tan bien así, me quedaría aquí horas y horas.


Quédate entonces.

No puedo resistirlo y mis labios buscan tu hombro.


La luz de la tarde entra por la ventana.


Las cortinas vuelan de forma suave con la brisa. Y de la misma forma vuelan mil pensamientos por mi cabeza. Quiero decirte tantas cosas que mi voz no sabe ordenarlas. Millones de mariposas aletean en mi interior. Pero mi voz no sabe hablar.

Tiemblo solo de pensar en que es la primera vez que voy a decir esto. Pero debo decirlo. Quiero decirlo y mi voz decide no salir. Mi boca no articula y no suenan las palabras. 

Te pones en pie y coges la ropa. Con la despedida apresurándose la adrenalina enciende mi conciencia.


-Me gustas, quiero que lo sepas- digo con la voz entrecortada y con las pupilas temblando.

-Y tú a mí, pero estoy en una situación complicada- contestas casi sin pensar mientras empiezas a vestirte. 

-Lo sé. Pero es importante para mí que lo sepas, quiero hablarte con sinceridad.


Me miras con esos ojos que me derriten y dibujas una sonrisa en tu cara. 

Mi voz ya ha llenado la habitación. Ya no tengo nada más que decirte.


La luz de la tarde entra por la ventana. Los tejados de Madrid empiezan a teñirse de ocre con el ocaso.


Quédate. Quédate solo un poco más y te prometo que mi voz no volverá a nombrarte nunca más.

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